Política de atención humanizada

La CLÍNICA ANTIOQUIA adquiere el compromiso de brindar servicios con calidad y calidez al usuario, familia y/o allegados y a la comunidad en general basados en un trato digno, humano y respetuoso, con el fin de que los actores que conforman la familia hospitalaria, desarrollen y tengan sensibilidad en la prestación del servicio y puedan vivenciarlos en la forma más humana .

Esta política es creada con el objetivo de establecer una relación de respeto humanizado con nuestros usuarios familia y allegados, aplicando un proceso de concientización que permita el desarrollo de competencias para el crecimiento de los colaboradores que hacen parte de esta organización, centrado al servicio de los usuarios en busca de proteger su integridad física, mental y social dentro de un ambiente cálido, espacio cómodo, procesos ágiles, eficientes y oportunos.

Trabajamos en base a las siguientes premisas:


Comunicación asertiva

Para alcanzar una comunicación adecuada que nos permita establecer vínculos satisfactorios y efectivos, el camino más adecuado es aprender a expresar las ideas con asertividad. “La asertividad es una forma de comunicación basada en el respeto por uno mismo y por los demás. Implica poder expresar de manera clara, directa y honesta aquello que consideramos justo para nosotros y que obedece a los que sentimos y deseamos realmente”.
Existen algunos factores observables que nos indican si estamos o no frente a una comunicación asertiva:


Contacto visual

Siempre que se mantenga una mirada directa en la persona y a la vez relajada, demuestra interés y respeto en la persona que está hablando.


Postura del cuerpo

Cuando hablamos con las personas, no siempre “disponemos” nuestro cuerpo para ello. Muchas veces, cuando hablamos, nuestro cuerpo “apunta hacia otro lado”, es decir, solo giramos la cabeza para dirigirnos a alguien. Disponerse de cara al otro le da cercanía y calidez a la conversación.


Comunicación no verbal (Gestos)

Los gestos enfatizan aquello que estamos diciendo. Generar acentos, que no son posibles en el lenguaje declarativo. Por lo mismo, estar conscientes y relajados respecto a los movimientos corporales es muy útil. Sentirse relajado, y dejarse expresar a través de los movimientos de manos le añade naturalidad a nuestro discurso.


Saber Escuchar

Escuchar no quiere decir simplemente esperar nuestro turno de hablar, sino que implica un compromiso con lo que el otro dice, en apertura a retroalimentación, discusión y crítica. Es saber empatizar con lo que el otro desea expresar, y estar atento de esto. Para escuchar asertivamente se debe:

Sintonizar con la otra persona, dejando de lado otras actividades, poniendo el foco de atención en aquello de lo que está hablando.
Prestar atención al mensaje, mirando a la persona y mostrando que estamos escuchando (asintiendo, respondiendo oportunamente.)

Comprender activamente lo que el otro quiere decir, no adelantarse a lo que uno cree que el otro quiere, sino escucharlo de “primera fuente”.